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jueves, 15 de julio de 2010

A Troop Of Echoes - Days In Automation

Since I've Been Blogging You acaba de convertirse en un blog musical de la más alta categoría al recibir un disco por la patilla para ser analizado. O al menos así habría sido si no hubiese tardado un mes en ponerme a ello, pero así es la dura vida universitaria. El disco en cuestión es Days In Automation del grupo A Troop Of Echoes.

Antes que nada decir que, a pesar de ser un piratón como el que más, me sabe mal subir vilmente a los internetes un disco tan bondadosamente donado a la crítica, así que si alguien quiere ir oyendo algo durante la review haga el favor de pasarse por el myspace del grupo.



Yendo al grano, A Troop Of Echoes es un joven grupo de post-rock proveniente de Rhode Island. Lo de joven lo digo por la edad de los integrantes, porque el grupo en sí lleva ya unos cuantos años dando caña con demos varias, hasta debutar hace poco con el LP que os presento, Days In Automation.

El estilo de estos chicos es fácil de describir. Es un post-rock instrumental, dentro de la categoría de los no-coñazos, que posee un toque particular que les distingue de la mayoría: el saxofón. Es más, saxofón alto Y soprano, para que nadie se quede con las ganas. Mientras que el resto de instrumentos (guitarra, bajo, batería, teclado ocasional) tocan cosas habituales en el post-rock, el saxofón introduce melodías que hacen que las canciones sean más variadas e interesantes.

El toque del saxofón me pareció muy atractivo cuando me enganché a sus demos hace meses, pero ha sido ese mismo saxofón el que me impide decir que el disco Days In Automation sea excelente. La razón es sencilla: 45 minutos de disco no son tan fáciles de llenar de melodías casi constantes, y si bien el trabajo del saxofón es brillante durante la mayor parte del LP, en ocasiones parece estar llenando un hueco por el mero hecho de llenarlo. Y un saxofón tocando por tocar, o haciendo el trabajo de un bajista soso, se carga el resto del sonido.



Yo les propondría dejar el saxofón sólo en las partes en las que realmente deslumbra, que no son pocas, y el resto del tiempo simplemente descansar. Como bien hacen Crime In Choir, grupazo del que os hablaré otro día, y en cuya página de lastfm vi a los de A Troop Of Echoes spammeando publicitándose (con éxito).

El resto de instrumentos cumple de maravilla sus funciones, con una guitarra casi siempre presente haciendo esos bonitos arpegios post-rockeros, un bajo que en ocasiones se mueve más que la guitarra y una batería imaginativa que ha mejorado mucho desde las demos que escuché.

En conclusión, un más que decente debut para un grupo al que espero que la suerte les sonría, porque viendo la evolución que han tenido su siguiente disco podría ser apoteósico. Si os ha gustado lo del myspace, podéis bajaros sus temas gratuitos de lastfm. Y si eso también os gusta, podríais hasta comprarles un disco, que les hará ilusión.

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jueves, 17 de septiembre de 2009

Kylesa - Static Tensions

Saludos, estimados lectores. Este veranito, tanto calor y estudio no me han dejado tiempo ni ganas de escribir nada (suerte que somos dos blogeros), pero al menos me he escuchado unos cuantos discos nuevos. Desgraciadamente casi todos han sido una escoria (ya los comentaré), pero hay uno en concreto que me ha dado un gustirrinín bastante majo al oído. Se trata del Static Tensions de Kylesa.



Kylesa es uno de esos grupos que encuentro con la simple consulta de Last.fm. De vez en cuando me urge escuchar música nueva, y consulto grupos relacionados con otros grupos que escucho. De la lista que me hago, elijo unos cuantos discos de manera aleatoria. Y este grupo en concreto lo encontré buscando similaritudes similitudes con Mastodon, pese a que me parecían un grupo demasiado único y especial como para encontrar algo que sonase parecido y que estuviese a su nivel, sin ser una burda copia.

La primera escucha me moló. Comparándolo con Mastodon, sí que tienen un aire, siendo menos técnicos y un poco más burros, aunque escuchando su discografía en orden cronológico inverso el hardcorismo va aumentando con cada disco. La principal diferencia, de la que no me di cuenta en la primera escucha, es de que el grupo consta de dos baterías. No es nada nuevo en el mundo de la música (38 Special, We Are Standard), siendo algo que se ve más en los directos, pero entre lo que yo escucho no es lo habitual.

Un poco raro eso de no percatarse a la primera de algo tan característico como una doble batería, verdad? Pues no lo es tanto, porque durante la mayor parte del disco el segundo batería bien podría estar por ahí trajinándose a una grupie. En algunas canciones, ambos se hacen notar, como en la primera:



Pero en general, parece que se conseguiría lo mismo grabando la batería una vez, duplicándola y poniendo una en cada "lado del estéreo". Eso sí, escuchándolo con auriculares se consigue una atmósfera muy envolvente, y en directo tiene que ser un sonido bestial. Siempre y cuando no toquen en el escenario 2 del Sonisphere, donde un segundo batería habría provocado una masacre.

Además en el grupo hay una chica, que para mí viene a ser casi tan raro como la doble batería. De hecho el papel de vocalista se lo rotan entre el otro guitarrista y ella, que también toca la guitarra. En esas ocasiones es poseída por la rubia de Arch Enemy y canta con una voz tan hardcoreta como la del hombre.


En definitiva, un disco entretenido, rápido, con 10 canciones de 3-5 minutos que entran muy bien. Escucharlo esperando oir a unos Mastodon es mucho esperar, pero creo que me ha enganchado más que cualquiera de los discos de los señores estos del groove metal técnico. Y os dejo un temazo que me he tomado la molestia de subir a goear. Si le habéis dado a escuchar a la anterior, mejor la paráis y escucháis esta que MOLA MÁS.


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viernes, 14 de agosto de 2009

Cómo coño puede ser este disco tan bueno v.2

Mi lista de mejores álbumes de todos los tiempos, a la que tanto mimo a pesar de no estar escrita en ningún sitio, es bastante restringida, ya que trato de ir sobre seguro. No basta un embelesamiento pasajero para entrar en ella, para consagrarse como disco loado requiero años de escuchas sin que mi interés y admiración por el disco decaiga. Es por ello que no habrá más de cinco carátulas en el ficticio collage que conforman dichos discos.

Podría decirse que Iron Maiden era uno de esos trabajos. Ahora mismo traigo otro, curiosamente ópera prima y homónima de un grupo que a mi juicio también ha ido en declive irremediable. Ese disco no es otro que System of a Down - System of a Down.




Como todo hijo de vecino, empecé a escuchar a este grupo con Toxicity, hace tanto tiempo que incluso me asombra. Con 11 años ya tenía el disco con su correspondiente casette para escuchar en el walkman. Aguanté varios años escuchando ese disco, cuya grandeza es indiscutible, pero nada más comprar este disco del que hablo hoy parece que hizo que me olvidase de el logotipo de letras hollywoodenses por una temporada.

También es bien sabido que SOAD es un grupo único en su especie; este disco lo es dentro de su discografía. La mezcla de estilos que se sucede en este álbum es extraordinaria, otorgándole una atmósfera bastante interesante. Todo ello llevado con una simpleza guitarrística bastante llamativa para la 'complejidad' de los propios temas, pero la excelente labor a la batería de John Dolmayan y a la voz de Serj Tankian, la cual está llena de recursos de todo tipo hacen muchísimo. La base rítmica es tan buena que hace que cualquier riff nos pueda volver locos. El disco también es variado, cada tema tiene su propio carácter. Incluso Darts, que es la firme candidata a ser la canción de última hora (eufemismo de relleno, pero como no es mala para nada lo consider más correcto así) para estirar un poco el minutaje.

Hacer un close-eyed listening de esto es de lo mejor que se puede hacer si se quiere segregar adrenalina. No importa que las canciones sean lentas o rápidas. Todas suenan fuerte... y suave a la vez. Suenan potentes, pero son muy asequibles y con melodía. Reitero que el trabajo vocal en este disco es excelente. De todas maneras, las palabras sobran. Lo mejor que se puede hacer es directamente escuchar el disco y sacar conclusiones, lo cual no tiene nada que ver con que sea verano y no me apetezca ni un cagao escribir en este periodo de desconexión y de asesinatos indiscriminados de neuronas mediante diversas sustancias.


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miércoles, 15 de julio de 2009

Cómo coño puede ser este disco tan bueno

Cada vez me cuesta más entender cómo Iron Maiden puede ser uno de los grupos de heavy más laureados, principalmente cuando un buen puñado de sus discos son una mierda. Tienen muchas canciones de sobra conocidas por todo aquel que se mueve por el mundillo, pero un grupo que tiene en mente la posibilidad de meter canciones de relleno en sus trabajos no merece estar en lo más alto. Por no hablar de que llevan bastante tiempo sumidos en una espiral de autoplagio y simpleza compositiva cuando menos preocupante. De hecho, diría que ellos mismos se encuentran en esa misma tesitura, envueltos en más recopilatorios y discos en directo que cualquier otra cosa durante los últimos años. Seguro que Harris se sienta en su cómodo sillón y piensa lo mismo mientras inconscientemente aporrea con ritmo galopante el cuero del apoyo: 'tun tututun tututun'.

Es uno de los primeros grupos de heavy que escuché, cuando compré el Brave New World hace ya seis años. Por aquellos tiempos el grupo me gustaba y por ello todavía guardo un buen puñado de discos en la estantería, cuya mayoría no tienen otro fin que coger polvo. Mis últimos intentos de escuchar varios discos como el Somewhere in Time han resultado estar bastante alejados de cualquier tipo de satisfacción. Sin embargo, reconozco que tienen varios trabajos en los que sí que existe un atisbo de haber intentado elaborar un buen álbum. Una vez, no sé si por pura casualidad o una extraña alineación de planetas, lo consiguieron con creces.



Iron Maiden - Iron Maiden. Un disco que ni siquiera contentó a ellos mismos (aunque sobre todo por la nula ayuda que recibieron en labores de producción), pero que por alguna razón está a años luz del resto. Quizás Killers asome tímidamente la cabeza para luego salir huyendo desenfrenadamente, pero nada más. Aparte de la ventaja que ofrece el hecho de grabar un primer disco, que es plasmar ideas que has tenido a lo largo de varios años (y Maiden precisamente llevaban alrededor de un lustro en activo antes del lanzamiento de su primer disco) y que lógicamente no pueden parecerse a nada que hayas grabado antes. El segundo guitarrista de aquel disco, Dennis Stratton, fue expulsado por 'diferencias musicales', sin embargo no compuso nada del primer álbum. Por lo tanto, la clave parece no estar ahí.

En cualquier caso, estos cuarenta minutos son el motivo exclusivo para que hoy en día me siga acordando de la banda inglesa. En ningún disco posterior a este han conseguido tener canciones tan bien llevadas para las partes vocales como para las instrumentales. Es más, a lo largo del disco difieren bastante los temas donde el peso lo va a llevar la voz y otros donde el peso residirá en los instrumentos. Pero siempre logrando temazos, y sin caer en ningún momento en la monotonía. Probando cosas que en trabajos ulteriores jamás se repetirían. Por ejemplo, nunca antes había visto enlazar una canción instrumental con una vocal de tal manera que parezcan un único tema, formando ambas un puto himno de escucha obligatoria que ya les gustaría tener a muchos grupos progresivos.

Paul Di'Anno >>>>>>>>> Bruce 'Vibrato' Dickinson


Es complicado tener un disco en el olimpo de favoritos estando el grupo que lo grabó tan lejos de él, pero eso ocurre en este caso conmigo. Es más, si me amenazasen con un hierro candente a dos centímetros de mi trasero a que dijese apresuradamente mi canción favorita, no dudo en que mi garganta emanaría un grito ahogado pronunciando algo parecido a 'Phantom of the Opera'.

A vuestra salud:



Me encanta el olor de la disco-metal del Kobetasonik cuando te ponen esto a las 5 de la mañana. Huele a VICTORIA. Escuchad el disco entero ya, insensatos. Yo lo haría al menos.

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domingo, 21 de junio de 2009

Patrick Wolf - The Bachelor

Por una vez me he enterado pronto del lanzamiento de un grupo que me gusta, a pesar de que es uno que se aleja de mis gustos habituales. Así que es un placer para mí escribir las primeras impresiones del último disco de Patrick Wolf: The Bachelor.



Para quien no lo sepa, Patrick Wolf es un jovenzuelo cantautor inglés que toca un millón de instrumentos o más, y hace buen uso de ellos a lo largo de sus creaciones. Grabó su primer disco con 20 años, y desde entonces no ha parado de dar conciertos y publicar álbumes, entre los que se encuentra el que veremos ahora, su 4º disco The Bachelor.

Como cualquier grupo que se precie, es difícil encajar los discos de Patrick Wolf en un género concreto, porque mezcla pop, rock, folk y música electrónica, centrándose en uno en concreto en alguna canción o usando elementos de varios géneros al mismo tiempo. En este último disco parece que las canciones van cada una a su bola, y de no ser por los estribillos suyos tan característicos parecerían de grupos distintos.


La temática de las letras de los discos es algo a lo que no suelo prestar atención. Pero por casualidad acabé leyendo que este disco lo grabó después de una desafortunada relación sentimental que dejó al pobre hombre hecho polvo, pensando que iba a pasarse el resto de la vida solo. Patrick Wolf siempre ha metido canciones tristes y sentimentales en sus discos, así que esa amargura no es algo que llame especialmente la atención en este último, pero el trasfondo ahí está.

El disco abre con Kriespiel, una pequeña obertura a lo prueba de sonido Dolby Surround, antes de pegar fuerte con Hard Times, canción cuyo doloroso videoclip os pondré a continuación. Suena parecido a su anterior disco (The Magic Position) pero tocando demasiado los huevos con el violín, con una melodía en el estribillo a la que he acabado por pillar el gusto.



Mientras escuchaba el disco, comprobé que a menudo el chaval se va al extremo de un género en concreto, tanto que cuando empieza a sonar Damaris parece que empieza alguna película genérica ambientada en la edad media. O cuando empieza Count of Casualty, que parece algo de chiptunes con ese sintetizador 8 bits sonando por ahí. O, siguiendo con bizarradas, la canción Vulture se aleja mucho del resto del disco con un sonido completamente ochentero (y no me refiero al jebi metal).


Por lo general, exceptuando esos desmarques puntuales, encontramos canciones bonitas y tranquilas, con un buen uso de instrumentos clásicos para embellecer el sonido. No he escuchado lo bastante los primeros discos como para poder comparar, pero al que sí que le metí mucha caña en su día fue al disco anterior, The Magic Position, y me gustó bastante más. Una primera impresión no es lo más apropiado para emitir un juicio justo sobre un disco, aunque si esta entrada sirve para recomendaros el disco anterior en lugar de este, perfecto. Os dejo con la mejor canción de The Bachelor: Oblivion (voy a componer yo también una Oblivion, que está de moda XD). Y sí, Patrick Wolf es bisexual. Lo dejo como dato. Que por sus pintas puede que no lo parezca pero así es.


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viernes, 19 de junio de 2009

Crítica transitoria ligeramente desfavorable/recelosa hacia Black Holes & Revelations

Debido a que he decidido por los tres que vamos a ir al concierto de Muse el 28 de noviembre en Madrid (qué poderoso se siente uno cuando comprando una entrada fuerza a otras dos personas a hacer lo mismo), he creído oportuno extender mis conocimientos acerca de su discografía. Por muy bueno que sea su directo, poca gente iría a verles simplemente por curiosidad teniendo en cuenta el precio de la entrada, pero lo cierto es que aún habiendo escuchado un único disco me parecía un gran grupo.

Y es que Origin of Symmetry me parece un trabajo muy a tener en cuenta. Con auténticos temazos como Space Dementia, Hyper Music o Citizen Erased me daba con un canto en los dientes si conseguía disfrutar de otras canciones en los demás discos como lo hacía con éstas. Decidí empezar por Black Holes & Revelations, su último disco. ¿Por qué no?




¿Por qué no hacer una entrada sobre ello? Es el último trabajo del grupo de moda... que salió hace tres años y que está a punto de converstirse en penúltimo trabajo, el cual obviamente se ha paseado por toda la blogosfera y más allá. Claro que esos análisis no los he hecho Yo. Además, prefiero escribir críticas sobre discos ya sobados por todo el mundo que... yo qué sé, llenar el blog de absurdas noticias. ¿Quién es el necio que haría eso? Preferiría escribir a pollazos y publicarlo antes que eso.

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A pesar de haber oído el nombre del disco cientos de veces, a priori pocos temas me sonaban. Por una parte uno empleado frecuentemente por Canal+ en la publicidad de la propia cadena, y que recientemente ha sido incluída en la banda sonora de cierta película de corte juvenil, que atrae gente... juvenil. Gente a la que maldecimos al estar rodeado de ellos en un concierto de Muse, cuando nosotros estamos curtidos en mil batallas sudorosas y headbangeras. Hasta que allí nos damos cuenta de que ese ambiente juvenil que puebla el público impregna de quinceañeras de hormonas revueltas la pista.



Por otra parte, alguna que otra canción también me sonaba así a bote pronto.



Tomamos auriculares. Plena concentración, damos al play, y Muse comienza a sonar. Es Muse, me jugaría el cuello. Dios, Take a Bow ha de ser suya, no me digáis que no tiene ese estilo que tanto les caracteriza. Con cuerdas y demás, pinta bien. Pero de pronto, algo sucede. Algo que me crea un escalofrío capaz de atravesar todo el espinazo y darme un puñetazo en la médula espinal que me deja tieso. Señores, qué leches es esto. ESTO.



Qué coño es esto, amigos. La primera escucha, hasta este preciso momento, me suscita parálisis cerebral. Por un momento creía que me había teletransportado al mundo del j-pop, al de los putos animes shojo, o yo qué sé. Luego se descubre instantáneamente que la progresión de acordes no está tan mal, pero esos dos acordes, con esa melodía de teclado intentaron asesinarme. Incluso el tiempo verbal cambió.

Luego el panorama mejoró con la ya de sobra conocida Supermassive Black Hole, la curiosa Map of the Problematique, Soldier's Poem que con esos coros recuerda bastante a Elvis... pero ni rastro de Origin of Symmetry por aquí. Invicible entra con un ritmo de caja militar, sigue con un ritmo de caja militar, acaba con un ritmo de caja militar. ¿Cuántas escuchas satisfactorias puede conceder esta canción? Prefiero no pensarlo. Un riff cañero para entrar en Assassin, y nada especialmente nuevo o llamativo hasta llegar a Knights of Cydonia, con ese aire a spaghetti western, para acabar con la línea de voz a coro y ese riff. Ese.



Unos dirán que es a lo Iron Maiden. Yo digo que es a lo Wolfmother. Otro dirá que es a lo de los dos grupos, porque tienen canciones que se basan en la escala pentatónica a porrillo. Tiene razón el muy cabrón. El caso es que hasta a mi viejo le hizo disfrutar y decir sus frases típicas de cuando suena algo de Metallica o Su ta gar por casa.

Se acaba el riff y se acaba el disco. Desde luego no es lo que esperaba, yo quiero los riffs, los teclados, las progresiones tan especiales de Origin of Symmetry. Todavía me quedan muchas escuchas para sacarle el jugo al disco y saber lo que tengo entre manos, pero la primera impresión no ha sido del todo satisfactoria. Pongámosle fecha de caducidad a esta crítica. O no.

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Sobre John Williams y la música clásica de guitarra

Hay días en los que decidimos alejarnos de la rutina musical para embarcarnos en aventuras atrevidas. No solo nos alejamos de nuestros grupos habituales, también lo hacemos con géneros musicales. No, no hablo de involucrarse en el post rock como cuando el disco de Maybeshewill. Eso está a tiro de piedra, hombre, me alejo más aún. Me catapulto y ¡zas!, tras ver en pleno vuelo a Paco de Lucía recordándome lo grande que es la guitarra clásica, aterrizo en el sitio más clásico de ellas. Que con las guitarras también se hace música clásica, sea contemporánea o no.

Entonces me encuentro con mi viejo disco de John Williams, que adquirí de mi primer y mejor profesor de guitarra. Sí, John Williams.



No, John Williams:


Te maldigo, last.fm. Algún día me las pagarás.

John Christopher Williams es guitarrista y compositor, según el disco que tengo yo, el cual se llama simplemente The Guitarist, simplemente interpreta la gran mayoría de las canciones. De 21 pistas sólo tres están compuestas por él. Muchas de las piezas son de una sola guitarra, pero también hay composiciones (las tres suyas, por ejemplo) de música de cámara. Son piezas puramente clásicas. Como música guitarrística que es, hay piezas contemporáneas, pero también las hay que han cumplido varios siglos y desgraciadamente su autoría cayó en el anonimato. Hay una buena mezcla de influencias según países, tenemos unas piezas griegas, italianas... pero hay una que para mí es sin duda muy especial, y para ser franco, cada vez que la escucho se me quedan los cojones cuadrados.

Dicha pieza fue compuesta por Carlo Domeniconi en 1985, hace relativamente poco. Tiene una gran influencia de la música turca, país del que el guitarrista italiano quedó maravillado por su cultura y decidió realizar estudios musicales en Estambul. La composición se llama Koyunbaba. Está dividida en cuatro movimientos, y al ser prestigiosa es fácilmente youtubeable, ya que John Williams es sólo uno de sus abundantes intérpretes, entre los que por supuesto está el propio Domeniconi. Os dejo el primero de los cuatro movimientos que conforman Koyunbaba, pero si sois un poco curiosos y os gusta os recomiendo explorar por youtube. Aunque no es fácil encontrar los cuatro, sí que hay alguna buena interpretación de ellos.



El de la música clásica es un género en el que debería ahondar porque me encanta, en especial la guitarra clásica, que es el instrumento con el que empecé y cuyo sonido me sigue cautivando, pero es muy difícil investigar este tipo de género del que hay tan pocas referencias en los medios y en la gente joven.

Aún así, seguiré indagando. Total, como si no escuchase lo que me sale de los huevos.

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miércoles, 3 de junio de 2009

Maybeshewill - Not for want of trying

Qué bien suena eso de investigar grupos nuevos y poco conocidos. Es fácil decidir enfrascarse en una caza de discos por géneros específicos. ¿Para qué escuchar rock alternativo cuando puedes escuchar psychobilly? Os doy la respuesta: porque posiblemente el segundo sea una puta mierda o un tostón infumable. Sí, es así. Cuando lees noise rock piensas en señales amplificadas con mucha ganancia o algo, pero no, te das cuenta de que el género le hace honor a su nombre, demasiado honor.


Al fin y al cabo, por algo son géneros minoritarios. La siguiente decisión es refugiarse en los más mayoritarios de ellos, los célebres y vanguardistas post-(insert genre). Y al final, tras varias escuchas a diversos álbumes, acaba llegando el que buscabas. Ese que te pide a gritos otra escucha desde el primer momento, incluso mientras lo estás escuchando te pide más. Entonces apagas la pantalla del ordenador para... oh, mierda, es de plasma y es mate. Bueno, da igual, te imaginas ver tu rostro reflejado en ella. Y es algo similar a esto:



Algo parecido me pasó a mí con Maybeshewill, un grupo inglés que mezcla acertadamente riffs metaleros con algo de electrónica light, y su disco Not for want of trying.



Es un disco prácticamente instrumental, muy uniforme y de agradable escucha. Como he dicho combina elementos de rock (riff pesados, buena percusión) con moderadas dosis de electrónica y algún que otro teclado. No tengo mucho más que decir al respecto, sólo que tengo ganas de escuchar algún otro trabajo suyo a ver qué más ofrecen, y que podéis darle una escucha aquí a un tema suyo de curioso título.



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miércoles, 27 de mayo de 2009

El dedo acusador estaba erguido. Señalaba sin clemencia alguna.

—Te he pillado —espetó—. Así te las gastas.

—Joder —bramé para mis adentros.


¿Qué era lo que había descubierto? Algo tenía que haber en mi cuarto con suficiente indignidad e inmoralidad como para causarle esa reacción. ¿Gayumbos sucios? ¿Revistas guarras? ¿Pósteres de High School Musical? No, imposible. ¿De qué se trataba entonces?

Decidí darme la vuelta tímidamente hasta advertirlo. Ahí estaba, aparentemente oculto, pero no para sus vivos ojos.

—Con que no te gustaban, ¿eh?

Mi credibilidad arruinada por una simple acción subrepticia. El resto de amigos permanecían impasibles, sus vacuas miradas resultaban hirientes hacia mi dignidad. Sólo me quedó agachar la cabeza y admitirlo.


TENGO EL OK COMPUTER Y MOLA, Y ESTA FRASE ESTÁ ESCRITA DE ESTE COLOR PARA QUE METAFÓRICAMENTE SEPÁIS CÓMO ME SENTÍA EN ESE MOMENTO. TODOS ODIAMOS EL AMARILLO, LO SÉ.

No me sentía así desde que descubrieron mi cinta de Xuxa. Peor aún, ya que esta vez lo había comprado por mi propia voluntad. Eso sí, los cabrones sí que me hicieron poner la cinta aquella vez, ésta curiosamente no.

Radiohead. Puede tratarse de un grupo que incite al odio, como todos los que están tremendamente de moda. Aún así muchos nos dejamos llevar por los prejuicios. Un grupo de pop y que gusta a muchísima gente sólo puede traducirse en otro grupo de pop odioso más., pensamos. Ya, pero este es el que se lleva dieces en las críticas. Si bien es cierto que a muchos grupos que hacen una música muy superficial les ponemos la etiquetilla de indie por delante automáticamente pasan a ser grupazos para los gafapasta wannabes, creo que Radiohead sí se merece un matiz respecto a ellos. Vale, tiene las thomyorkadas mojabraguiles de turno, pero al margen de eso (y de que a los tíos curtidos en disonancia tamién nos molan estas cosicas :$) el OK Computer es un disco muy completo. ¿El mejor disco de la música moderna? Espera a que escuche toda la música moderna y te lo digo.



Pero me parece un disco redondo, con un sonido muy cuidado, no muy cargado en detalles pero cumple. Ojalá todo el pop fuera así.

Y ojalá en un tiempo pueda hablar de este grupo con mucha más precisión. Creo que es hora de atacar otros discos.

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lunes, 25 de mayo de 2009

Bonobo – Dial 'M' for Monkey

Detrás del nombre de 'Bonobo' encontramos a Simon Green, que parece que lo único que ha hecho mal -en lo que al mundo de la música respecta- es elegir como nombre artístico el mismo que podríamos usar para dar nombre a un nuevo producto de Kinder o Nutella; por lo demás, este inglesito con bastante tiempo libre (Dj, productor y compositor) ha creado maravillas como es Dial 'M' for Monkey, siendo este el cuarto de seis CDs, el cual fue lanzado en el 2003 bajo el sello 'Ninja Tune' y contiene canciones tan geniales como 'Pick Up' o 'Noctuary'.

La música de Bonobo ha sido catalogada, agrupada y etiquetada como música chill out y algo denominado 'downtempo'; la verdad es que no se puede negar que beba de estos dos estilos, pero es algo mas; encontramos mezclas interesantes y diferentes algo así como étnicas en algunas canciones, algo de electrónica en otras... por lo que podemos decir que cada canción es un poco como un mundo, oiga.
En este disco -que de entre los de este músico una servidora destaca- encontramos solo canciones instrumentales, pero que conectan desde el principio hasta el final con quien las esté escuchando, por lo que si ya has llegado a la tercera canción y no te convence, olvídate, aunque raro sería el caso.
Resumiendo: Dial 'M' for Monkey es uno de esos discos a los que hay que darles una oportunidad aunque la música instrumental no sea el tipo de temas que suenen normalmente en tu reproductor. Así que corre y dale una oportunidad a esta joyita de Bonobo y acógelo en tu winamp, iTunes o similar.

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martes, 7 de abril de 2009

Queens of the Stone Age - Queens of the Stone Age

Me han pasado el testigo para darle continuidad al blog que es lo que quiere mi querido compañero, así que dando unas forzadas vueltas a mi cabeza sobre qué escribir, ya que nunca lo hago por necesidad, he decidido que mejor dejar de lado divagaciones e ir sobre seguro. Poco hay planeado respecto a este sitio, así que iremos a lo simple a la vez de interesante. Las entradas sobre discos no faltarán, como en cualquier blog musical. He aquí la primera.

Queens of the Stone Age es un grupo que me ha dado mucho que hablar desde que los escucho, pero no aquí, así que me es posible dedicarles esta entrada sin que me tachen de redundante. En líneas generales es un grupo californiano considerablemente conocido cuyo disco (merecidamente) más aclamado es Songs for the Deaf. Pero yo me voy a centrar más en su homónima ópera prima, disco de 1998 y que me ha llamado mucho la atención.

Me ha llamado la atención de varias maneras. La primera, en uno de los libros de la serie '1001 ____ que deberías tener antes de morir', la cual es adecuada para gente con inquietudes culturales o que le gusta hacer de vientre (para mayor satisfacción mejor mezclar ambas). El único disco que viene de este grupo en el mamotreto lamemanubrios de Radiohead & Seguidores es el primero. Curioso cuanto menos, porque sin duda es al que menos se le reconoce entre sus discos. Pero así es.

Cuando los seguidores de Kyuss fueron a la tienda a echarle a una ojeada lo nuevo de su ya ex-guitarrista, mirarían con escepticismo esa portada que indicaba todo menos que había una gran producción detrás del disco. Puede que a los más clásicos les decepcionase, pero Joshua Homme dejo bien claras sus ideas. Las raíces y el sonido del característico stoner rock se mantenían, pero dejaba de lado lo hecho en su anterior grupo. Apostó firmemente por el nuevo proyecto y le salió a mi juicio (y el de muchos) un discazo.

Un disco sinestésico. De los que notas la droga que hay antes y durante su producción. El sonido grave de los instrumentos afinados en Do y despojados de todo agudo (si digo treble casi se me entiende más) de por sí hace que puedas sentir más allá de tus oídos lo que la música transmite, Se oye con una suavidad que suscita sosiego, es muy agradable.

Un disco evocador. Dejando de lado el sonido y centrándonos en la música en sí nos encontramos con lo que parafraseamos de Homme, quien no podría describirlo mejor: "A heavy sound based on a solid jam, and just pound it into your head." Ellos ponen la tarta y tu melómana mente pone la guinda. El disco se basa en riffs repetitivos que como dice Josh se graban en nuestra cabeza. Un poco de melodía hará que lo que no entra en el escueto listado de instrumentos de cada canción nos lo inventemos nosotros. Nunca con aparentemente tan poco ofrecido se nos daba tanto en un disco. Si tocas la guitarra te verás cogiéndola en muchas de tus escuchas.

Tan corta es la lista de pistas en cada canción como la de músicos. Si obviamos florituras, el disco entero se grabó entre Alfredo Hernández, batería, y Josh Homme, voz, guitarra y teclado acreditados a su nombre y bajo bajo (reeeeeedundancia GEGEGEGEGE) el seudónimo de Carlo Von Sexron. Ahora que la banda es más grande y dado que los temas del disco son tan repetitivos y evocadores, como he dicho, no es raro ver a QOTSA improvisando de lo lindo en alguna de las canciones que desempolvan, como la grandísima You Can't Quit Me Baby, a la cual los desvaríos guitarrísticos le vienen como anillo al dedo. Si un día tienes la suerte de verlos en directo, podrías toparte con esta canción u otras como Mexicola, que con el paso de los años se ha afianzado como una de las favoritas de los fans.

En definitiva, no es un disco perfecto ni mucho menos, pero es único y especial. Con eso basta para que quieras escucharlo de tanto en tanto. No existen sucedáneos entre todos los grupos que conozcas, ni siquiera entre los propios Queens of the Stone Age, que si algo tienen por lema es no repetir disco y de momento lo llevan muy bien.

Con esto segurísimo que te han entrado ganas de comprar el disco. No podrás a no ser que estés dispuesto a hurgar bien el bolsillo porque está descatalogado, pero hay una reedición inminente. A ver qué tal es, que yo estaré por alguna tienda cuando llegue el día.

Listado de canciones:

1. Regular John – 4:35
2. Avon – 3:22
3. If Only – 3:20
4. Walkin' on the Sidewalks – 5:03
5. You Would Know – 4:16
6. How to Handle a Rope – 3:30
7. Mexicola – 4:54
8. Hispanic Impressions – 2:44
9. You Can't Quit Me Baby – 6:33
10. Give the Mule What He Wants – 3:09
11- I Was a Teenage Hand Model – 5:01

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