jueves, 15 de julio de 2010

A Troop Of Echoes - Days In Automation

Since I've Been Blogging You acaba de convertirse en un blog musical de la más alta categoría al recibir un disco por la patilla para ser analizado. O al menos así habría sido si no hubiese tardado un mes en ponerme a ello, pero así es la dura vida universitaria. El disco en cuestión es Days In Automation del grupo A Troop Of Echoes.

Antes que nada decir que, a pesar de ser un piratón como el que más, me sabe mal subir vilmente a los internetes un disco tan bondadosamente donado a la crítica, así que si alguien quiere ir oyendo algo durante la review haga el favor de pasarse por el myspace del grupo.



Yendo al grano, A Troop Of Echoes es un joven grupo de post-rock proveniente de Rhode Island. Lo de joven lo digo por la edad de los integrantes, porque el grupo en sí lleva ya unos cuantos años dando caña con demos varias, hasta debutar hace poco con el LP que os presento, Days In Automation.

El estilo de estos chicos es fácil de describir. Es un post-rock instrumental, dentro de la categoría de los no-coñazos, que posee un toque particular que les distingue de la mayoría: el saxofón. Es más, saxofón alto Y soprano, para que nadie se quede con las ganas. Mientras que el resto de instrumentos (guitarra, bajo, batería, teclado ocasional) tocan cosas habituales en el post-rock, el saxofón introduce melodías que hacen que las canciones sean más variadas e interesantes.

El toque del saxofón me pareció muy atractivo cuando me enganché a sus demos hace meses, pero ha sido ese mismo saxofón el que me impide decir que el disco Days In Automation sea excelente. La razón es sencilla: 45 minutos de disco no son tan fáciles de llenar de melodías casi constantes, y si bien el trabajo del saxofón es brillante durante la mayor parte del LP, en ocasiones parece estar llenando un hueco por el mero hecho de llenarlo. Y un saxofón tocando por tocar, o haciendo el trabajo de un bajista soso, se carga el resto del sonido.



Yo les propondría dejar el saxofón sólo en las partes en las que realmente deslumbra, que no son pocas, y el resto del tiempo simplemente descansar. Como bien hacen Crime In Choir, grupazo del que os hablaré otro día, y en cuya página de lastfm vi a los de A Troop Of Echoes spammeando publicitándose (con éxito).

El resto de instrumentos cumple de maravilla sus funciones, con una guitarra casi siempre presente haciendo esos bonitos arpegios post-rockeros, un bajo que en ocasiones se mueve más que la guitarra y una batería imaginativa que ha mejorado mucho desde las demos que escuché.

En conclusión, un más que decente debut para un grupo al que espero que la suerte les sonría, porque viendo la evolución que han tenido su siguiente disco podría ser apoteósico. Si os ha gustado lo del myspace, podéis bajaros sus temas gratuitos de lastfm. Y si eso también os gusta, podríais hasta comprarles un disco, que les hará ilusión.

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martes, 20 de abril de 2010

...And Justice For Jason

Me he encontrado por casualidad con algo muy interesante por los hinternetes. La expansión tecnológica parece capaz de solucionar ciertos problemas, arrancar ciertas espinas incrustadas muy hondo desde largo tiempo atrás.

La solución a todo ello en el caso de Metallica parece estar siendo el Rock Band. No sólo el sonido de la versión de Death Magnetic en ese soporte resultó ser bastante mejor que la que nos trajimos a casa en CD con el molesto clipping. Ahora un disco que llevaba dos décadas aquejados de una horrenda producción de sonido que defenestraba por completo el bajo del recién incorporado Jason Newsted.

Las novatadas que tuvo que sufrir al entrar en la banda fueron innumerables y James y Lars no dudaron en afianzar ese desprestigio incluso perjudicando el trabajo de todos, porque sinceramente hay que estar loco para hacer lo que hicieron con el sonido de ...And Justice For All.

El caso es que me he topado con algunas canciones que valiéndose de la pista de bajo del Rock Band han añadido esos graves potentes que en la grabación original están ilocalizables y la versión final es muy digna. Es otra cosa, de verdad, que potencia el sonido de unas canciones lastradas por su pésima producción y la cabezonería de sus músicos.



¿Y si el sonido hubiese sido así de inicio? Para mí la mejora es notable, desde luego. No es que las líneas de bajo aporten algo fresco a la canción ya que se conforman con imitar las guitarras, pero la solidez que aportan para mí es básica. Lo malo es que Metallica ha demostrado pasar del tema en todos y cada uno de sus discos donde el bajo acostumbra a ser inaudible, lo cual siempre me crea confusión cuando oigo que Cliff Burton ha sido uno de los mejores bajistas de la historia. En el estudio desde luego su huella no es palpable, desde luego.

Quién sabe si algún día Newsted descubre esto. Seguro que se le escapa alguna sonrisa.

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martes, 30 de marzo de 2010

El tiempo pasa.

Entrar en una nueva década puede servir para darse cuenta de cómo se alejan los años y en la música, donde las distintas épocas tanto la definen, no iba a ser menos. Si hasta ahora hemos mirado a los 80 como esa época ya desfasada de la que sólo quedaban vestigios y residuos, de ahora en adelante poco a poco los 90 irán tomando esa forma.

Grupos de música que nacieron a raíz de gente de la Generación X y a los que los años les marcan a estas alturas. Envejecen sus rostros, envejece su música. Para bien y para mal. Quizás ahora podemos ver como un puñado de esos grupos se convierte en los que llamamos clásicos tras muchos años, álbumes y bolos a sus espaldas. Y con un sonido que marque la época a la que pertenecen.

En los 90 la era digital se afianzó no sólo a la hora de reproducir la música, también a la hora de grabarla. Hoy en día sólo unos pocos bohemios (Berri Txarrak sirva de ejemplo) son lo suficientemente transgresores como para atreverse a grabar en analógico con las pegas que supone. Es como tratar de escribir a máquina hoy en día. Nos hemos acostumbrado al uso vertiginoso del teclado gracias a la facilidad para borrar lo anteriormente escrito, sea un mero lapsus clavium o sea que no pensamos lo suficiente lo que llevamos a la pantalla. El recurrente ctrl+Z de un ProTools cualquiera no existe cuando tenemos que cortar cinta magnética a mano y pegarla posteriormente, así que gambas a la hora de grabar las justas.

Y en fin, estos métodos hacen que la música de esa década y la de la que ha terminado hace escasos meses no esté tan diferenciada en cuanto al sonido como lo estaban con los 80, pero se notan cositas. Donde más palpable es la desemejanza es, además de la composición, como es lógico, en la técnica/virtuosismo de los instrumentistas. En cuanto a la guitarra la cosa estará similar porque siempre hay de todo, pero algo que percibo es que hasta en los estilos de música más genéricos las bases rítmicas están muy bien cuidadas ahora, en muchos casos teniendo además un baterista fenomenal. No sólo son grupos de depurada técnica como Mastodon o The Mars Volta los que tienen percusionistas que pueden hacer alarde de ser de los grandes entre tanta polirritmia, también grupos cuya finalidad de las composiciones dista mucho de hacer acopio de detalles técnicos cuentan con gente que se defiende más que bien con las baquetas. Un caso llamativo es Arctic Monkeys, que con unas guitarras simples pero efectivas añaden una base rítmica muy sólida y sin grandilocuencia alguna consigue acaparar más atención de la que grupos de este corte suelen requerir.

Aunque algunos no lo quieran hacer ver así, gracias a internet las posibilidades son infinitas si alguien quiere escuchar o hacerse escuchar música, estén o no los demás medios de comunicación con ella. Ello está creando una especie de liberalismo musical en las que las pautas a seguir son las que uno mismo elija. Tocar es cada vez más fácil, así como grabar y, como ya he dicho, difundir. Es algo que todos sabemos, por muy negro que lo pongan los 'grandes artistas' diciendo que con el dinero que pierden las discográficas menos invertirán en grupos pequeños que quieren salir. Cada vez hay más grupos, de todos los géneros. El talento aflora, también la técnica. Cada vez hay más oyentes, de todos géneros. El conocimiento aflora, también la exigencia. Se está aprendiendo a apreciar de verdad lo que oímos. Y supongo que en los próximos años el interés general del populacho irá a más, dando vida al mundillo. Además el directo ha pasado a ser fundamental en cualquier grupo de rock y es algo que ha ido cambiando brutalmente comparando a años atrás, en las que había grupos que acabaron por renunciar a tocar ante el público, incluso grupos punteros como The Beatles (la complejidad a la que pasó a tener su música cuando dieron el salto a la psicodelia influyó, claro).

Veo a la música por buen camino en todos los niveles, desde grupos de renombre hasta la escena underground que nunca deja de sorprenderme y que me gustaría seguir con más dedicación aún si esto no estuviese repleto todavía de hijos de putas irreverentes con esta droga tan maravillosa que es la música.

Y por último, y volviendo a los 90, una recomendación. Ya que de momento esta década está en tierra de nadie, no sabemos si meter sus grupos en lo contemporáneo o en lo viejo, un grupo que podría ser cualquiera de las dos. Tiene algo de grunge que recuerda a otros días, pero en su base rítmica firme se sostienen varios acordes de sutil reverberación que le dan un tono muy space rock al asunto. Un grupo mestizo y bastante especial, Failure. No recomendaré nada que no haya escuchado, así que simplemente pegadle una oreja a Magnified (1994) como he estado haciendo yo.



El tiempo pasa. Qué tarde es, las putas cinco de la mañana aunque os mienta la hora a la que he comenzado a escribir la entrada. Os quiero.

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lunes, 22 de febrero de 2010

Grabación Casera

He grabado una canción en mi casita, cosa que hacía tiempo que no hacía, y dado que esto es un blog de música he pensado que no estaría fuera de lugar aquí. Pero para que no quede una entrada tan cutre contaré un poco mi experiencia en el campo.

Siempre he sido aficionado a las bandas sonoras de videojuegos, y desde que empecé a tocar la guitarra me dio por grabar versiones de algunas de esas canciones. Al principio grababa auténtica escoria con una guitarra clásica, un mini micrófono de los que te vienen con la webcam, la grabadora de sonidos de Windows y un metrónomo para que luego al juntar las partes encajasen en el tiempo. Conseguía este tipo de resultados:


Pero poco a poco fui ampliando mi repertorio de instrumentos y gadgets y con ello fue mejorando la calidad y variedad de las grabaciones.


Abandoné la puta grabadora de Windows y empecé a grabar con Audacity, programa libre que todavía sigo usando. Y en cuanto a instrumentos, la familia fue creciendo hasta conseguir lo esencial para hacer cosas decentes:

Como se puede ver, a la guitarra clásica se le unieron una guitarra eléctrica, un bajo eléctrico y un teclado Yamaha con suficiente variedad de instrumentos para mantenerme entretenido durante años. Lo que más utilizaba del teclado eran los kits de batería, con los que al fin podía meter percusión y hacer canciones más consistentes, aunque seguían sonando guarras:



Pero un aspecto fundamental a tener en cuenta en las grabaciones caseras es el medio por el que llegará el sonido al PC: para hacerlo todo por la entrada de audio y que llegue un buen rango de frecuencias, evitar el ruido de fondo, capturar ambos altavoces del teclado... harían falta uno o más micrófonos decentes. Yo en vez de eso maté unos cuantos pájaros de un tiro y me pillé esto (ignorad la mierda colindante xD):


Una pedalera Digitech RP250, con la que aparte de meter todo tipo de efectos digitales a los instrumentos podía conectarla vía USB y que el PC lo reconociese como una entrada de audio. Como es lógico, al hacerlo de esta manera no queda un sonido tan "puro" como con los micrófonos, pero al mismo tiempo te libras de todo el ruido externo, y no necesitas estar en una sala completamente silenciosa para grabar (en mi casa es difícil conseguir ese ambiente). El cambio fue brutal, porque aparte de los efectos podía usar la pedalera para ecualizar el sonido del instrumentos antes de llegar al PC, a pesar de que nunca he sido hábil en ese aspecto. En esa época mis grabaciones sonaban tal que así:



Lo siguiente que compré en mi búsqueda del sonido ideal fue una tarjeta de sonido externa:



Se trata de una Lexicon Lambda, y su principal ventaja es poder grabar múltiples entradas al mismo tiempo. Es precisamente lo que a día de hoy no he podido probar, así que de momento sólo la uso como intermediaria entre la pedalera y el PC (se conecta vía USB) para tener el volumen más controlado (con los leds), y gracias a ella se hace más fácil evitar el clipping y demás cochinadas.

Y lo último que he estado investigando ha sido la programación de las baterías, con el Fruity Loops Studio que me pasó amablemente un compañero de proyecto junto con un extenso kit de wavs de baterías reales. Hasta ahora me limitaba a usar los kits de batería del teclado, pero eso te limita mucho: dependes de la habilidad con las teclas, que a mí no me sobra, y conlleva un gran esfuerzo conseguir grabarla sin dar golpes fuera de tiempo. Lo he probado por primera vez en la última canción que he grabado y es una gozada despreocuparse de la percusión, que siempre irá perfecta.

Y todo este rollo lo he escrito porque quería poner aquí la canción Air's Rock del juego Golden Sun (Game Boy Advance) que llevaba mucho tiempo queriendo versionearla, y al fin he tenido tiempo. Se supone que tras dar este repaso a mis técnicas de grabación, a estas alturas ya la calidad de sonido debería ser la repolla, y la verdad es que estoy bastante satisfecho con el resultado:
Air's Rock by nintendoking

Para esta canción he usado guitarra eléctrica, bajo, teclado y batería de Fruity Loops Studio.

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sábado, 23 de enero de 2010

Kylesa en tierras íberas

Siempre soy el último en enterarme de estas cosas, pero ya que hace tanto tiempo que no escribo por aquí, lo comentaré por si hay algún despistado como yo.


Kylesa está de gira presentando su último disco, Static Tensions (comentado en este blog), y tocarán en Bilbao (Santana 27), Madrid (Ritmo y Compás) y Barcelona (Sala Becool), los días 9, 11 y 12 de abril respectivamente. Todavía no se sabe nada sobre los teloneros de Madrid y Barcelona, pero en Bilbao parece que tocarán con Monarch!, unos vasco-franceses doomeros que resultan algo insufribles por lo despacio que tocan y los gritos-aullidos-lamentos de la cantante (único incentivo para los asistentes que gusten de bellas féminas).

A pesar de este triste artista invitado, no pienso perderme el concierto de Bilbao, que por suerte es un viernes y todavía tendré vacaciones. He leído por ahí que las entradas valdrán unos 15€ anticipadas y 18€ en taquilla, un precio bastante asequible para mí, que no frecuento salas de conciertos tanto como desearía. Dejo a disposición de los interesados un par de videos para conocer a Monarch! y recordar a Kylesa, pulsando en "seguir leyendo".


Monarch! en todo su esplendor:


Y aquí ya los brutales Kylesa. Esas dos baterías en directo:


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sábado, 19 de diciembre de 2009

The Pink Tones

El sábado pasado tuve la oportunidad de asistir a uno de los mejores conciertos en los que he estado en mi vida, indudablemente. El pequeño escepticismo que me envolvía tras conocer el concierto lo borró de un plumazo la asistencia al mismo, de la cual salí maravillado.

Y es que no es fácil versionear a Pink Floyd con todas sus letras. Se puede tocar Pink Floyd, no es un grupo técnicamente muy exigente, pero hacerlo bien complica muchísimo el asunto. Es un grupo cuyo sonido puede asombrar a cualquiera hoy en día en la era digital, ni qué decir en los años setenta. Lo confirmo ya; The Pink Tones es un grupo perfectamente capaz de emular su sonido, con grandes resultados. Sin duda —y como dijo el cantante— es algo en lo que hacen especial hincapié y seguro que les ha llevado años encontrar. De hecho, también confesó que todavía les falta algo para afianzar su sonido al de Pink Floyd del 73. "El del Pulse está bien, pero no es lo que buscamos". Grande. Desde luego, un esfuerzo encomiable para analizar y reunir toda la electrónica que involucra el sonido del mítico grupo. Aparte de esto, la puesta en escena estaba más que cuidada. No penséis que porque versioneen a un grupo lo hagan de manera campechana y centrándose solo en la música, pues visualmente el espectáculo estaba bien dotado, con sus momentos de luces, humo, láseres y demás parafernalia.




El deleite sonoro se abrió con Shine On You Crazy Diamond (Parts VI-IX). Cuando menos curioso abrir con la segunda parte de una canción, pero indudablemente un tema enorme. Lo confesaré ya, Wish You Were Here es mi álbum favorito de Pink Floyd. Que Have A Cigar le siguiese a esta no pudo sino mejorar la cosa. Dos canciones ideales para probar de lo que es capaz The Pink Tones como grupo tributo, con un resultado más que satisfactorio. Mención especial al final de Have a Cigar en el cual imitaron a lo que se puede oír en el álbum apagando las pantallas generales, algo que también hicieron al inicio de Wish You Were Here, mucho más avanzado el concierto.

A esas dos canciones le siguió Pigs (Three Different Ones) como repaso a uno de sus discos más laureados pero quizás algo ensombrecido por sus discos más insignes, Animals, donde pudieron hacer alarde del distorsionador de voz que se usa en esa canción para hacer ese característico solo vocal, además de On the Turning Away, Coming Back To Life y What Do You Want From Me, para recordarnos esa denostada época de Pink Floyd tras la marcha de Roger Waters.



Lo cierto es que el concierto prefirió centrarse en los discos más famosos (que por algo lo son, su indiscutible calidad) y aparte de estas dos canciones la única que no fue del trío de discos célebre fue Echoes, de la cual había oído hablar de sobra pero nunca había escuchado porque quería esperar al momento de escuchar Meddle. Tocaron la versión corta, de 16 minutos (bendito oxímoron), y sencillamente me maravilló. Tras esa escucha no es pequeño el repaso que le he dado a este tema, Live At Pompeii incluído. Y puedo afirmar que The Pink Tones lo tocaron con una fidelidad absoluta, tarea nada fácil.

Más tarde llegó el Dark Side of the Moon, todo en pack. Sí, lo tocaron entero de inicio a fin, lo cual es admirable, aunque casi obligatorio. Un álbum que une y entrelaza tanto sus canciones, usando mucho leitmotiv, merece ser tocado así. La lealtad hacia el disco de nuevo era completa. Usaron grabaciones para diversos sonidos irreproducibles por instrumentos al principio de las cancones Speak To Me y Time, y no sé si On The Run, porque desde luego es complicado hacerla en directo. The Great Gig In The Sky no estuvo falta de voz femenina, porque durante todo el concierto acompañaron las canciones dos esbeltas coristas, y a falta de negraza cantante de gospel para hacer de voz solista en este tema buenas eran ellas dos, además no reclaman derechos de copyright. La transición Us And Them/Any Colour You Like fue especialmente mágica para mí, hasta el punto de emocionarme bastante.




El saxofón también estaba presente, por supuesto; instrumento fundamental en este álbum y el WYWH, lo tocaba —según leí en la web oficial del grupo— el músico que más recientemente se había unido al grupo. Aparte de hacer esa labor perfectamente también ayudaba como segundo guitarrista en la mayoría de las canciones, aunque tímidamente. La labor de un segundo guitarrista no es que sea esencial en un grupo en el que sólo contaba con uno y no tenía tendencia a doblar sus guitarras, así que tocaba su guitarra (nunca había visto una guitarra sin pastillas, y no sé si usará otro sistema para recibir el sonido o las pastillas estaban latentes) con un volumen bastante moderado. Incluso se atrevió con el trabajo vocal más furioso en Run Like Hell, por ejemplo, siempre ayudando al guitarrista principal que en cuanto a la voz hacía tanto de Waters como de Gilmour repartiéndose trabajo con el bajista, menos participativo pero igualmente con una grandiosa voz. Ni qué decir que tanto en técnica como en timbre eran un sucedáneo más que honroso de las voces inglesas, sólo a falta de un perfecto acento que entre tanta loa nadie se atrevería a exigir.

Para la recta final del concierto dejaron canciones de The Wall. Obviamente no tocaron el disco entero, ya que dura 1:20h, pero repasaron sus temas fundamentales. Es más, creo que es lo mejor que se puede hacer, ya que como banda sonora de la película queda muy bien, pero en mi opinión hay temas que no están a la altura en este disco. Con las dos coristas enfundadas en un traje de colegiala que dejaría estrábico a quien intentase mirar a la vez a los demás componentes del grupo y un muñeco hinchable gigante del dibujo que simboliza al profesor de escuela en la película (y no me preguntéis por qué, pero daba la sensación de que incluso se movía al ritmo de la música), los músicos decidieron echar el resto con un buen puñado de temas entre los que se encuentran sus más conocidos y a la vez animados, lo que sin duda encendió al público.




Así pues, abrieron esa ronda de temas tal y como abre el disco, con In The Flesh?, y también cayeron The Thin Ice, las Another Brick In The Wall (con The Happiest Days of Our Lives entre medias, por supuesto), Mother, Goodbye Cruel World, Run Like Hell y acabaron cerrando el concierto con la archiconocida y emocionante Comfortably Numb, sin duda una de las mejoren maneras.

En efecto, no son pocos los temas que he citado (creo que no me dejo ninguno), y contando que la duración de muchos de ellos es bastante larga acabó siendo un concierto de alrededor de tres horas. Suficiente para salir con muy buen sabor de boca por los 17 € invertidos en la entrada, y con ganas de repetir en siguientes bolos en los que se dejen caer por la ciudad de la que procede el cantante y guitarrista del grupo, Álvaro (lo cual le da +10 de carisma). 2010, un buen año para repetir.

Por último, dejo una secuencia de fotos que un asistente se animó a sacar con su equipo durante el bolo, sacrificando su lumbago agachado constantemente en los escalones que dan pie al escenario. Además, en la foto sacada al público se le puede ver a un servidor por ahí, con idéntico semblante que las demás personas. Este puede ser de profundo aburrimiento o de mayúscula admiración aderezada con un respetuoso silencio. Huelga decir de cuál de las dos proposiciones de este dilema se trata.

He leído que graban cada concierto que tocan pero por problemas con la mesa de sonido esta vez no pudo ser, en cualquier caso, os dejo un par devídeos del concierto de 2008 en el mismo escenario. La imagen no es la mejor pero el sonido es idóneo.





También os animo a visitar la web del grupo, en la que aparte de poder escuchar más cómo suenan, que es algo a lo que me he referido largo y tendido en esta entrada (aunque no sé cuándo hicieron esas grabaciones y puede que ellos mismos las consideren desfasadas y hayan mejorado), podéis comprobar una lista de las no pocas canciones que tocan de la banda inglesa y estar al tanto de los pocos conciertos que tocan al año. Si tenéis la suerte de que se pasen por vuestra ciudad y os gusta Pink Floyd, francamente... os obligo a ir.

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lunes, 14 de diciembre de 2009

Ciencia musical

Bueno, una pequeña entrada de transición. Un tentempié para digerir la que escribiré en breve, cuando tenga tiempo.

Entre los muchos fenómenos musicales que se pueden encontrar por los lugares más recónditos de internet, se me dio a conocer una manera muy curiosa de hacer música. Sabía que se podía dotar a cualquier voz grabada de una melodía mediante programas que francamente desconozco, pero se puede hacer regulero, bien o cojonudo.

Si el iniciador dispone del talento y la paciencia como para armonizar la melodía que crea el resultado gana enteros, ya en forma de lo que se puede considerar una canción.

Si además el contexto en el que desarrolla este proyecto es el científico le añadirá un punto de originalidad e interés.

Y si finalmente las melodías creadas son bonitas y pegadizas, esto hará que el resultado sea la ostia, que se nos quedarán los axiomas científicos grabados a fuego en la mente y que queramos abrazar al ilustre Carl Sagan.





Anda que no vería documentales si se presentasen así. Ikusbit musical sería épico.

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