sábado, 19 de diciembre de 2009

The Pink Tones

El sábado pasado tuve la oportunidad de asistir a uno de los mejores conciertos en los que he estado en mi vida, indudablemente. El pequeño escepticismo que me envolvía tras conocer el concierto lo borró de un plumazo la asistencia al mismo, de la cual salí maravillado.

Y es que no es fácil versionear a Pink Floyd con todas sus letras. Se puede tocar Pink Floyd, no es un grupo técnicamente muy exigente, pero hacerlo bien complica muchísimo el asunto. Es un grupo cuyo sonido puede asombrar a cualquiera hoy en día en la era digital, ni qué decir en los años setenta. Lo confirmo ya; The Pink Tones es un grupo perfectamente capaz de emular su sonido, con grandes resultados. Sin duda —y como dijo el cantante— es algo en lo que hacen especial hincapié y seguro que les ha llevado años encontrar. De hecho, también confesó que todavía les falta algo para afianzar su sonido al de Pink Floyd del 73. "El del Pulse está bien, pero no es lo que buscamos". Grande. Desde luego, un esfuerzo encomiable para analizar y reunir toda la electrónica que involucra el sonido del mítico grupo. Aparte de esto, la puesta en escena estaba más que cuidada. No penséis que porque versioneen a un grupo lo hagan de manera campechana y centrándose solo en la música, pues visualmente el espectáculo estaba bien dotado, con sus momentos de luces, humo, láseres y demás parafernalia.




El deleite sonoro se abrió con Shine On You Crazy Diamond (Parts VI-IX). Cuando menos curioso abrir con la segunda parte de una canción, pero indudablemente un tema enorme. Lo confesaré ya, Wish You Were Here es mi álbum favorito de Pink Floyd. Que Have A Cigar le siguiese a esta no pudo sino mejorar la cosa. Dos canciones ideales para probar de lo que es capaz The Pink Tones como grupo tributo, con un resultado más que satisfactorio. Mención especial al final de Have a Cigar en el cual imitaron a lo que se puede oír en el álbum apagando las pantallas generales, algo que también hicieron al inicio de Wish You Were Here, mucho más avanzado el concierto.

A esas dos canciones le siguió Pigs (Three Different Ones) como repaso a uno de sus discos más laureados pero quizás algo ensombrecido por sus discos más insignes, Animals, donde pudieron hacer alarde del distorsionador de voz que se usa en esa canción para hacer ese característico solo vocal, además de On the Turning Away, Coming Back To Life y What Do You Want From Me, para recordarnos esa denostada época de Pink Floyd tras la marcha de Roger Waters.



Lo cierto es que el concierto prefirió centrarse en los discos más famosos (que por algo lo son, su indiscutible calidad) y aparte de estas dos canciones la única que no fue del trío de discos célebre fue Echoes, de la cual había oído hablar de sobra pero nunca había escuchado porque quería esperar al momento de escuchar Meddle. Tocaron la versión corta, de 16 minutos (bendito oxímoron), y sencillamente me maravilló. Tras esa escucha no es pequeño el repaso que le he dado a este tema, Live At Pompeii incluído. Y puedo afirmar que The Pink Tones lo tocaron con una fidelidad absoluta, tarea nada fácil.

Más tarde llegó el Dark Side of the Moon, todo en pack. Sí, lo tocaron entero de inicio a fin, lo cual es admirable, aunque casi obligatorio. Un álbum que une y entrelaza tanto sus canciones, usando mucho leitmotiv, merece ser tocado así. La lealtad hacia el disco de nuevo era completa. Usaron grabaciones para diversos sonidos irreproducibles por instrumentos al principio de las cancones Speak To Me y Time, y no sé si On The Run, porque desde luego es complicado hacerla en directo. The Great Gig In The Sky no estuvo falta de voz femenina, porque durante todo el concierto acompañaron las canciones dos esbeltas coristas, y a falta de negraza cantante de gospel para hacer de voz solista en este tema buenas eran ellas dos, además no reclaman derechos de copyright. La transición Us And Them/Any Colour You Like fue especialmente mágica para mí, hasta el punto de emocionarme bastante.




El saxofón también estaba presente, por supuesto; instrumento fundamental en este álbum y el WYWH, lo tocaba —según leí en la web oficial del grupo— el músico que más recientemente se había unido al grupo. Aparte de hacer esa labor perfectamente también ayudaba como segundo guitarrista en la mayoría de las canciones, aunque tímidamente. La labor de un segundo guitarrista no es que sea esencial en un grupo en el que sólo contaba con uno y no tenía tendencia a doblar sus guitarras, así que tocaba su guitarra (nunca había visto una guitarra sin pastillas, y no sé si usará otro sistema para recibir el sonido o las pastillas estaban latentes) con un volumen bastante moderado. Incluso se atrevió con el trabajo vocal más furioso en Run Like Hell, por ejemplo, siempre ayudando al guitarrista principal que en cuanto a la voz hacía tanto de Waters como de Gilmour repartiéndose trabajo con el bajista, menos participativo pero igualmente con una grandiosa voz. Ni qué decir que tanto en técnica como en timbre eran un sucedáneo más que honroso de las voces inglesas, sólo a falta de un perfecto acento que entre tanta loa nadie se atrevería a exigir.

Para la recta final del concierto dejaron canciones de The Wall. Obviamente no tocaron el disco entero, ya que dura 1:20h, pero repasaron sus temas fundamentales. Es más, creo que es lo mejor que se puede hacer, ya que como banda sonora de la película queda muy bien, pero en mi opinión hay temas que no están a la altura en este disco. Con las dos coristas enfundadas en un traje de colegiala que dejaría estrábico a quien intentase mirar a la vez a los demás componentes del grupo y un muñeco hinchable gigante del dibujo que simboliza al profesor de escuela en la película (y no me preguntéis por qué, pero daba la sensación de que incluso se movía al ritmo de la música), los músicos decidieron echar el resto con un buen puñado de temas entre los que se encuentran sus más conocidos y a la vez animados, lo que sin duda encendió al público.




Así pues, abrieron esa ronda de temas tal y como abre el disco, con In The Flesh?, y también cayeron The Thin Ice, las Another Brick In The Wall (con The Happiest Days of Our Lives entre medias, por supuesto), Mother, Goodbye Cruel World, Run Like Hell y acabaron cerrando el concierto con la archiconocida y emocionante Comfortably Numb, sin duda una de las mejoren maneras.

En efecto, no son pocos los temas que he citado (creo que no me dejo ninguno), y contando que la duración de muchos de ellos es bastante larga acabó siendo un concierto de alrededor de tres horas. Suficiente para salir con muy buen sabor de boca por los 17 € invertidos en la entrada, y con ganas de repetir en siguientes bolos en los que se dejen caer por la ciudad de la que procede el cantante y guitarrista del grupo, Álvaro (lo cual le da +10 de carisma). 2010, un buen año para repetir.

Por último, dejo una secuencia de fotos que un asistente se animó a sacar con su equipo durante el bolo, sacrificando su lumbago agachado constantemente en los escalones que dan pie al escenario. Además, en la foto sacada al público se le puede ver a un servidor por ahí, con idéntico semblante que las demás personas. Este puede ser de profundo aburrimiento o de mayúscula admiración aderezada con un respetuoso silencio. Huelga decir de cuál de las dos proposiciones de este dilema se trata.

He leído que graban cada concierto que tocan pero por problemas con la mesa de sonido esta vez no pudo ser, en cualquier caso, os dejo un par devídeos del concierto de 2008 en el mismo escenario. La imagen no es la mejor pero el sonido es idóneo.





También os animo a visitar la web del grupo, en la que aparte de poder escuchar más cómo suenan, que es algo a lo que me he referido largo y tendido en esta entrada (aunque no sé cuándo hicieron esas grabaciones y puede que ellos mismos las consideren desfasadas y hayan mejorado), podéis comprobar una lista de las no pocas canciones que tocan de la banda inglesa y estar al tanto de los pocos conciertos que tocan al año. Si tenéis la suerte de que se pasen por vuestra ciudad y os gusta Pink Floyd, francamente... os obligo a ir.

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lunes, 14 de diciembre de 2009

Ciencia musical

Bueno, una pequeña entrada de transición. Un tentempié para digerir la que escribiré en breve, cuando tenga tiempo.

Entre los muchos fenómenos musicales que se pueden encontrar por los lugares más recónditos de internet, se me dio a conocer una manera muy curiosa de hacer música. Sabía que se podía dotar a cualquier voz grabada de una melodía mediante programas que francamente desconozco, pero se puede hacer regulero, bien o cojonudo.

Si el iniciador dispone del talento y la paciencia como para armonizar la melodía que crea el resultado gana enteros, ya en forma de lo que se puede considerar una canción.

Si además el contexto en el que desarrolla este proyecto es el científico le añadirá un punto de originalidad e interés.

Y si finalmente las melodías creadas son bonitas y pegadizas, esto hará que el resultado sea la ostia, que se nos quedarán los axiomas científicos grabados a fuego en la mente y que queramos abrazar al ilustre Carl Sagan.





Anda que no vería documentales si se presentasen así. Ikusbit musical sería épico.

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domingo, 8 de noviembre de 2009

Post/Math Rock Japonés

En esta entrada tan sutil y alegóricamente titulada, vamos a dar un pequeño repaso a un género que los japoneses controlan bastante: el post rock y el math rock. Supongo que empecé a buscar este tipo de música después de gozar con Jardín de la Croix, y descubrí que Japón es un filón para este tipo de bandas. Voy a ir comentándolos ordenados por mi número de escuchas según last.fm, y así me ahorro tener que elegir cuál me gusta más.




En primer lugar tenemos a los caballeros de la foto de ahí arriba: toe. Las minúsculas son intencionadas, y lo digo desde ya: los japoneses son bastante especialitos con esas cosas, y en esta misma entrada aparecerán unos cuantos grupos que diferencian mayúsculas y minúsculas.

Lo más característico de toe es, sin duda, la batería. El tío parece tener cuatro brazos, y acompaña las canciones con unos ritmos tranquilos pero llenos de arreglos que a mí, con mis conocimientos ultra básicos de batería, me parecen la repolla. En general son canciones tranquilas, sin tirar mucho de los ritmos caóticos del math rock. Consiguen un sonido precioso con las guitarras limpias acompañadas ocasionalmente de efectos de tremolo y delay. El grupo es instrumental y sólo he encontrado voz en un par de canciones, como viene a ser habitual en este tipo de bandas.

Para catarlo, aquí tenéis la canción C, del disco The Book About My Idle Plot On A Vague Anxiety. Esa es otra costumbre de los japoneses, no sé si será por la traducción, pero algunos títulos son kilométricos.



En segundo lugar tenemos a los que comparten con toe el título de Putos Amos de la Barraca: LITE. Esta vez tocan mayúsculas, así es la vida.

Se diferencian mucho de toe por la caña que le meten. Las canciones son mucho más rápidas, y cada una de las canciones tiene una composición más variada, mientras que las de toe son más repetitivas. La batería sigue siendo una pasada, y si no llama la atención tanto como la de toe es porque en LITE todos los instrumentos tienen una complejidad técnica impresionante, incluyendo el bajo (que en toe está muyyy de fondo). Además, estos sí que le meten algo de distorsión a sus guitarras, que viene de puta madre en las partes rápidas. Y por cierto, aquí tampoco canta nadie, ni falta que hace.

Ya sé que esto ha parecido un LITE vs toe, pero es que tengo un dilema serio a la hora de escoger uno de ellos como mi favorito. Así que escuchen ustedes y comparen, os dejo con la canción Phantasia del disco Phantasia, una masterpis:



A partir de aquí ya no domino tanto los grupos, pero al menos los daré a conocer.



Zazen Boys es un grupo de japoneses zumbados que no pintan mucho con el resto de grupos de aquí. Son un grupo centrado en los jams, usando los ritmos y compases extraños del math rock. En algunas canciones parece que al bajista o a alguno de los guitarras les ha dado un ataque epiléptico y tocan lo que les sale de los huevos sin escuchar a los demás, pero tienen su encanto. Uno de los guitarristas también ejerce de cantante... bueno, de vocalista, porque a veces canta, a veces rapea, y si no suelta parrafadas en japonés sin cambiar de tono.

A mí me engancharon bastante y me escuché toda la discografía (organizada por números a lo Led Zeppelin), pero soy consciente de que a veces son disonantes de cojones. Os dejo la canción Cold Beat del disco Zazen Boys II.



Ahora les toca a otros minusculeros, . Por no repetirme, me limitaré a compararlos con lo anteriormente visto: están más en la línea de LITE, mezclando en sus canciones partes muy rápidas (con su distorsión) con partes muy lentas (con sus delays y demás pijaditas). Tampoco dispone de vocalista, y menos mal, porque viendo los títulos de las canciones, las letras podrían haber sido libros de filosofía. Un ejemplo: del disco Sore wa, Narihibiku Sekai kara Ganjitsutekina Oto wo 'Uta' Outo Suru Shikou la canción Even Mightiest Soul And Mightiest Power, It Is Same As Nothing If There Is No Intellect. Su puta madre. Cuidado que la canción empieza repentinamente y podría asustarte y hacerte gritar como una nena.



Ahora ya sí que os menciono grupos recién descubiertos para los que mejor ni pongo fotos ni nada, total, para ver unos chinorris frikis haciendo el bobo... Tenemos al grupo 3nd, que atrajo mi atención por los comentarios que vi alabando el trabajo de su bajista. Y en efecto, es bastante alabable, sobre todo en la primera canción del único disco que conseguí, que será la que os ponga a modo de demostración.



Tenía un par de grupos más en la recámara, había subido canciones a goear, fotos y demás... Pero con esto del post rock, igual que me pasó con el stoner, cuanto más investigo más me cansa. Así que saldrá más a cuento hacer un post V2 cuando descubra algún grupo digno de hacer sombra a toe o a LITE. Hale, a ver si alguien ha tenido huevos de repasarse y oir todo lo de esta entrada xD.

PD: un consejo personal. No caigáis en la trampa de los grupos post rock ambientales, de los cuales también los hay japoneses, o caeréis en un profundo letargo hasta que un valiente príncipe llegue y os bese con pasión. Así que a menos que sea esa vuestra fantasía, evitad grupos como Mono o World's End Girlfriend. Si se da el caso de que os gusten Sigur Rós y similares, ignorad este post data XD.

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jueves, 29 de octubre de 2009

El gato avaricioso

Desde la redacción os comunicamos que hemos recibido copias que esperábamos de los álbumes de Stemage enviadas desde EEUU con motivo de realizar las pertinentes críticas.

Ja, una mierda. Pero lo cierto es que tanto Imanol como yo decidimos invertir en un valor seguro como es la música de este hombre que conocíamos bastante bien, aderezados por el álbum de estudio que acaba de grabar en grupo haciendo una selección de temas de su proyecto Metroid Metal.

Precisamente ese proyecto de incuestionable calidad es el que le ha dado la escasa fama que ha tenido, y con el que llegó a nuestros oídos su música. A los míos en concreto llegó mediante el histórico Friki MP3 Volumen 2 que Imanol (seh, que te entre la nostalgia) me grabó en unos lejanos tiempos de —feliz— enseñanza obligatoria en la que, mientras que él saciaba sus ansias musicales mediante escuchas a todo tipo de OSTs de videojuegos, mis oídos de púber descubrían grupos como los Lludas y esas cosas. Vamos, que somos unos old schoolers de su música.



¿Qué o quién es Stemage? Ni más ni menos que una única persona con nombre y apellido. Grant Henry, de Carolina del Norte. Lo cierto es que al momento no lo sabíamos, nos limitábamos a alucinar con el proyecto inicial de Metroid Metal, que consistía en un repaso completito de la banda sonora de la primera entrega de la saga. Sólo conocíamos la famosa tonada de Brinstar por los juegos de Super Smash Bros., pero eso daba igual. Pese a ser un homenaje que haría a los fans de los juegos de la cazarrecompensas galáctica temblar de emoción, a nosotros también nos hizo flipar en colores con temazos como Ridley, el cual podía hacer que esto:



Se convirtiese en lo siguiente:



El cambio es impresionante. Pero todavía queda lo mejor, porque este es uno de los temas que más respeta la versión original. La labor de Grant a la hora de arreglar, armonizar y (oh, mi parte favorita) hacer los temas mucho más polirrítmicos es sin duda muy talentosa.



En MM exceptuando el bajo en muchas ocasiones todo está compuesto e interpretado por Grant, con el matiz de que la batería está hecha con un programa de ordenador. Lo misterioso es que a veces se le puede ver el plumero porque la caja sobre todo peca mucho de un sonido constante y poco real, pero en otras sena mejor. El propio Stemage mediante su canal de youtube nos mostró el funcionamiento del programa:



Space Pirates es sin duda una de las más agraciadas en ese aspecto, con un gran sonido. Y esos son los comienzos de Stemage, grabando en su casa pero así y todo consiguiendo grandes resultados. El proyecto MM sigue activo en la web del logo, donde sigue esporádicamente subiendo alguna canción de otros juegos de la saga, las cuales tienen la misma calidad que las iniciales, para disfrute del personal.

Pero el proyecto MM no acaba ahí. El año pasado llevaron a cabo uno de los retos que se tenían en mente, trasladar Metroid Metal al escenario. Así, con un grupo de músicos que supongo que aceptarían gustosamente colaborar con él, Grant ha tenido la oportunidad de hacer una gira por su país, la cual continúa a día de hoy. Tres guitarristas para no perder arreglos en las canciones, ha de ser la leche.



Además, valiéndose de tener su séquito de virtuosos cubriéndole las espaldas y con un prestigio ganado a pulso en la escena más videojueguil de la música, Stemage ha tenido la oportunidad de hacer una selección de sus temas para grabarla en estudio y esta vez sí, con una batería hecha y derecha. Varia Suite acaba de salir, y tanto Imanol como yo decidimos comprarlo.


Es un disco que mira con mucho respeto a las versiones primigenias. La batería es lo más significativo, algún detalle virtuoso de sus nuevos compañeros de grupo también se hace notar, pero por lo demás el corte de los temas es similar. Hay un cambio en la producción, pero es que Grant hizo los deberes tan bien en las canciones originarias que muchas veces no sabes con cuál de las versiones quedarte —también cuenta el factor nostalgia o habituación de las primeras—.

Uno de los cambios más llamativos es el del tempo que ralentiza una de nuestras composiciones preferidas, ese homenaje al space rock que es Phendrana Drifts. Pero sin duda lo que menos nos ha gustado ha sido la 'caja' (por llamarlo de una manera) en la que viene el disco, un sobrecito de cartón que bien nos recuerda a los juegos de PC que venían en las cajas de cereales. Por chula que sea la portada, no acaba de arreglarlo.

Esto hace que quizás merezca la pena descargar las canciones... de forma legal, las tenéis aquí. A nosotros sólo nos queda la ventaja de que tenemos el losless cd, y los 1411 kbps cunden bastante al escucharlos en un buen equipo.

Como curiosidad, en este disco y demás merchandising como camisetas se están guardando de escribir nada sobre Metroid por, como es lógico, cuestiones de copyright. Sin embargo, Retro Studios, los creadores de la saga Prime, no han hecho otra cosa que alabar el proyecto de Henry.

Proyecto que es uno de sus varios. Mientras Imanol se consternaba por su disco a mí me quedaba el consuelo de haber encargado también un disco que editó en 2006 con Silent Uproar, la productora que ha editado también Varia Suite. Lo tenía escuchado de sobra de antes, pero es un trabajo tan genial que merecía la pena tenerlo. Se llama Strati.



All songs written, performed and egineered by Grant Henry (Stemage)


Ni más ni menos. Genial, cualidad de genio, es el adjetivo del que requiere este trabajo. Además de aventurarse en la batería con un resultado más que notable y mimar cada arreglo de guitarra, Grant se atreve esta vez incluso a cantar el disco. Es lo único que se le puede achacar que es normalito, no tiene un timbre de voz especial pero cumple. Además puso ahínco en escribir unas letras más que decentes. Han de serlas en un disco que abre con esta frase:


Motorhead is kind like you
Nobody really likes them but they say that they do

Además, absolutamente todo el disco fue grabado con un micrófono Shure SM57. Un micro bastante venerado, pero aunque en principio suene algo simple, ya a uno con tanto pro-tool se le olvida esta manera de grabar que tiene su propio encanto.

El estilo musical es bastante especial. Es un rock progresivo que por supuesto que tiene símiles con MM, pero quizás por la voz limpia decidió decantarse por algo más tranquilo. Igualmente Grant se vale de su talento para armonizar el disco de una manera que hace que descubras matices por cada escucha y que el álbum vaya exponencialmente a más.

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El trabajo de Grant no cesa ahí. Entre algún tributo a grupos que influyeron y alguna otra composición relacionada con videojuegos, Stemage ha preparado su segundo álbum cuya salida es inminente. Preparad los oídos, que lo merece.



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jueves, 22 de octubre de 2009

Americanizando a Zeppelin

Lo que sucede con mi enrutador (sí, es la única palabra con la que uno suena más cool si la dice en castellano que con su equivalente semántico inglés)es equiparable al Principio de Incertidumbre de Heisenberg. Cuanto más se intenta investigar el problema y arreglarlo, menos se entiende qué cojones pasa. Ello me está implicando un forzado (y quizás agradecido) distanciamiento de internet y consecuentemente del ordenador. No sólo estoy perdiendo la mayor fuente de información de mi casa, sino que tengo que dejar de lado muchas aplicaciones prácticas. Pero lo que más me duele de todo es tener que dejar de lado el amado blog, muy a mi pesar. Estoy aprovechando uno de esos lapsos entre desconexión e ídem para seguir hablando de música, aunque ahora prioricen otras cosas.

Mi estancia durante un mes en California con dieciséis años fue bastante fructífera en cuanto a lo musical se refiere, sobre todo por que por la época rehusaba bastante de grupos autóctonos. Pude volver de allí con un buen número de discos (tanto comprados como regalados) en el zurrón. Uno de los agasajos que me fue obsequiado era un disco bastante curioso, un álbum tributo a Led Zeppelin haciendo versiones bluegrass de sus temas más conocidos.



Detrás de esta carátula de photoshop barato se esconde un buen puñado de virtuosos del lado más folkie de la música. Gracenote los etiquetaba como la banda Old School Freight Train, pero resultaba ser (parcialmente) una impúdica mentira. Resulta que es un título dentro de la ingente serie de tributos que tiene el Vitamin String Quartet, que es un cuarteto de cuerdas compuesto por diferentes músicos para cada vez, todos ellos producidos por el sello Vitamin Records. Sin embargo, Old School Freight Train sí que resultan ser los compositores de la obra, trabajo no menos importante que la ejecución. Resulta además que los discos tributo lanzados por el sello son un verdadero porrón de ellos.

El trabajo que hicieron tiene dos caras. La menos guapa es la que tiene un puñado de canciones que la única diferencia que guardan con las originales aparte de la ausencia de voz es el pilar con el que se sustentan, es decir, una instrumentación y producción de sonido exquisitas que me hacen amar el banjo y el violín un poco más. Pero hay otras (las menos, quizás) en las que pese a trabajar sobre una base ya hecha, la labor de composición que hicieron es sin duda loable. Esto hace que el disco que cierra el disco ejerza un poco de tema insignia, al igual que pasa con el grupo original.




Sin embargo, no hay que olvidarse (ni mucho menos) de grandísimas versiones que se pueden escuchar en el disco, tales como Ramble On, No Quarter o All My Love (esta para mí incluso mejor que la original). Siendo totalmente objetivo y dejando de lado mi devoción por un grupo como Led Zeppelin, realmente merece escuchar a esta panda de good ol' boys que han firmado un discazo de versiones así.

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jueves, 17 de septiembre de 2009

Kylesa - Static Tensions

Saludos, estimados lectores. Este veranito, tanto calor y estudio no me han dejado tiempo ni ganas de escribir nada (suerte que somos dos blogeros), pero al menos me he escuchado unos cuantos discos nuevos. Desgraciadamente casi todos han sido una escoria (ya los comentaré), pero hay uno en concreto que me ha dado un gustirrinín bastante majo al oído. Se trata del Static Tensions de Kylesa.



Kylesa es uno de esos grupos que encuentro con la simple consulta de Last.fm. De vez en cuando me urge escuchar música nueva, y consulto grupos relacionados con otros grupos que escucho. De la lista que me hago, elijo unos cuantos discos de manera aleatoria. Y este grupo en concreto lo encontré buscando similaritudes similitudes con Mastodon, pese a que me parecían un grupo demasiado único y especial como para encontrar algo que sonase parecido y que estuviese a su nivel, sin ser una burda copia.

La primera escucha me moló. Comparándolo con Mastodon, sí que tienen un aire, siendo menos técnicos y un poco más burros, aunque escuchando su discografía en orden cronológico inverso el hardcorismo va aumentando con cada disco. La principal diferencia, de la que no me di cuenta en la primera escucha, es de que el grupo consta de dos baterías. No es nada nuevo en el mundo de la música (38 Special, We Are Standard), siendo algo que se ve más en los directos, pero entre lo que yo escucho no es lo habitual.

Un poco raro eso de no percatarse a la primera de algo tan característico como una doble batería, verdad? Pues no lo es tanto, porque durante la mayor parte del disco el segundo batería bien podría estar por ahí trajinándose a una grupie. En algunas canciones, ambos se hacen notar, como en la primera:



Pero en general, parece que se conseguiría lo mismo grabando la batería una vez, duplicándola y poniendo una en cada "lado del estéreo". Eso sí, escuchándolo con auriculares se consigue una atmósfera muy envolvente, y en directo tiene que ser un sonido bestial. Siempre y cuando no toquen en el escenario 2 del Sonisphere, donde un segundo batería habría provocado una masacre.

Además en el grupo hay una chica, que para mí viene a ser casi tan raro como la doble batería. De hecho el papel de vocalista se lo rotan entre el otro guitarrista y ella, que también toca la guitarra. En esas ocasiones es poseída por la rubia de Arch Enemy y canta con una voz tan hardcoreta como la del hombre.


En definitiva, un disco entretenido, rápido, con 10 canciones de 3-5 minutos que entran muy bien. Escucharlo esperando oir a unos Mastodon es mucho esperar, pero creo que me ha enganchado más que cualquiera de los discos de los señores estos del groove metal técnico. Y os dejo un temazo que me he tomado la molestia de subir a goear. Si le habéis dado a escuchar a la anterior, mejor la paráis y escucháis esta que MOLA MÁS.


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viernes, 14 de agosto de 2009

Cómo coño puede ser este disco tan bueno v.2

Mi lista de mejores álbumes de todos los tiempos, a la que tanto mimo a pesar de no estar escrita en ningún sitio, es bastante restringida, ya que trato de ir sobre seguro. No basta un embelesamiento pasajero para entrar en ella, para consagrarse como disco loado requiero años de escuchas sin que mi interés y admiración por el disco decaiga. Es por ello que no habrá más de cinco carátulas en el ficticio collage que conforman dichos discos.

Podría decirse que Iron Maiden era uno de esos trabajos. Ahora mismo traigo otro, curiosamente ópera prima y homónima de un grupo que a mi juicio también ha ido en declive irremediable. Ese disco no es otro que System of a Down - System of a Down.




Como todo hijo de vecino, empecé a escuchar a este grupo con Toxicity, hace tanto tiempo que incluso me asombra. Con 11 años ya tenía el disco con su correspondiente casette para escuchar en el walkman. Aguanté varios años escuchando ese disco, cuya grandeza es indiscutible, pero nada más comprar este disco del que hablo hoy parece que hizo que me olvidase de el logotipo de letras hollywoodenses por una temporada.

También es bien sabido que SOAD es un grupo único en su especie; este disco lo es dentro de su discografía. La mezcla de estilos que se sucede en este álbum es extraordinaria, otorgándole una atmósfera bastante interesante. Todo ello llevado con una simpleza guitarrística bastante llamativa para la 'complejidad' de los propios temas, pero la excelente labor a la batería de John Dolmayan y a la voz de Serj Tankian, la cual está llena de recursos de todo tipo hacen muchísimo. La base rítmica es tan buena que hace que cualquier riff nos pueda volver locos. El disco también es variado, cada tema tiene su propio carácter. Incluso Darts, que es la firme candidata a ser la canción de última hora (eufemismo de relleno, pero como no es mala para nada lo consider más correcto así) para estirar un poco el minutaje.

Hacer un close-eyed listening de esto es de lo mejor que se puede hacer si se quiere segregar adrenalina. No importa que las canciones sean lentas o rápidas. Todas suenan fuerte... y suave a la vez. Suenan potentes, pero son muy asequibles y con melodía. Reitero que el trabajo vocal en este disco es excelente. De todas maneras, las palabras sobran. Lo mejor que se puede hacer es directamente escuchar el disco y sacar conclusiones, lo cual no tiene nada que ver con que sea verano y no me apetezca ni un cagao escribir en este periodo de desconexión y de asesinatos indiscriminados de neuronas mediante diversas sustancias.


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